Me gustaría compartir con vosotros una serie de reflexiones para mejorar el carácter, encontrar la paz interior y relacionarnos constructivamente con las demás personas.

Comprométete con tu cambio personal

Márcate pequeños objetivos que estés dispuesto a cumplir. Al cumplirlos te sentirás más seguro, confiado y creerás cada vez más en ti mismo.

Cuídate de manera integral

Cuida tu mente, tu cuerpo, tu corazón y tu espíritu. Aprende de lecturas inspiradoras, genera pensamientos positivos, estudia temas que despierten tu interés, contacta con la naturaleza, haz ejercicio físico cada día, come de manera sana y nutritiva, duerme lo necesario para sentirte descansado, disfruta de lo que haces, reserva espacios para ti mismo, medita o busca momentos de calma y reflexión personal o conversa con mentores que te ayuden a cuestionarte a ti mismo desde otros lugares, expresa tu amor y afecto a las personas que te importan.

Interactúa con humildad

La percepción que tienes de la situación depende del lugar desde donde la estás observando. Cómo no tienes ojos en el cogote, seguro que la información de que dispones es parcial. No es muy inteligente ser orgullosos ni tercos cuando sólo disponemos de una versión de la realidad. Interésate por descubrir la otra versión.

Discúlpate sinceramente, libérate rápidamente

Dicen que “errar es humano y perdonar es divino”. Discúlpate honestamente y asume las consecuencias de tus errores. Despréndete velozmente de los agravios que hayas podido recibir. Sólo nosotros podemos sentirnos ofendidos. Siempre podemos decidir ofendernos o comprender que el otro lo está haciendo “al máximo de su competencia”. ¿Piensas darle el poder al defecto del otro? Recuerda que tú también estás en “fase de aprendizaje, mejorando tu carácter”. De la misma manera que la otra persona desconoce tu determinación por mejorar, tú no puedes estar seguro de que el otro no lo esté intentando con igual ahínco que tú.

Agradece profusamente

No pienses que el otro ya sabe que está muy agradecido, ¡Díselo! Exprésale específicamente lo que le agradeces y lo que ha significado para ti su acción. Demuéstrale de manera especial tu gratitud, sobre todo a las personas más cercanas, por su escucha, su bondad, su paciencia, su generosidad, sus ánimos, por creer en ti y apoyarte (especialmente cuando tú mismo no lo hacías). Valórales qué estén allí, en los momentos difíciles. Por ser como son y ayudarte a mejorar cada día. Por confiar en tu consejo o discreción al compartir contigo sus humanidades. Por retarte y pedir más de ti, de lo que tú darías por ti sólo.

No te compares

Las comparaciones son odiosas. Si quieres cometer un atentado contra tu autoestima solamente has de compararte. Cuando nos comparamos baja la autoestima y somos más propensos a ponernos a la defensiva, a sentirnos más susceptibles y por tanto es más fácil que reaccionemos. Tú eres una persona única, diferente, especial, en la misma medida que la persona con la que te relacionas es única, diferente y especial. No te coloques en un plano de inferioridad, ni pongas al otro en un plano de superioridad (o al revés). Compartís que sois seres humanos con independencia de vuestro rol, preparación o estatus económico.

Busca soluciones en las que ganéis todos

No te conformes ni cedas de la misma manera que no permitas que la otra persona se conforme o ceda. Estar siempre cediendo por miedo al conflicto, al final tiene graves consecuencias. Aprende de manera creativa a encontrar una alternativa en la que todos ganéis. No aceptes que alguien pierda, no aceptes perder. Genera condiciones para que el acuerdo sea posible. Procura que “tener la razón” no sea tu principal objetivo, sino que la búsqueda de felicidad, de abundancia, de bienestar para ti y los demás sea tu verdadera prioridad.

Con estas 7 orientaciones presentes podemos empezar a forjar nuestro carácter y liderar nuestra vida.

Herminia-Gomà

 

HERMINIA GOMA

coaching | inteligencia emocional