Si hay algo que nos gusta recalcar en ella y el abanico es la importancia de los, como diría Carlos Olalla, «madurescentes». Todavía queda mucho por andar y conquistar, pero que se hable de ello ya es todo un avance.

Fuente: http://www.lavanguardia.com/vivo/20180301/441147944641/discriminan-mas-50-anos-cooldys-dia-internacional-para-la-cero-discriminacion.html?utm_source=facebook&utm_medium=social&utm_content=vivo&utm_campaign=lv

El pasado jueves 1 de marzo se conmemoró el Día Internacional para la Cero Discriminación. Las personas mayores son objeto de la tercera causa de discriminación más común en el mundo, por detrás del racismo y el sexismo. Aquellos adultos que superan los 50 años son excluidos de muchos círculos, tanto en el plano profesional, como en el personal.
Vivimos en una especie de cultura edadista en la que los cooldys –adultos mayores de 50 años- son poco más que una lacra para la sociedad, que no ve en ellos todo el potencial que pueden ofrecer con sus años de experiencia en la vida y en el trabajo. Acceder al mercado laboral a partir de según qué edad no es tarea fácil. La crisis ha dejado en la calle a muchas personas y aquellas que superan la peligrosa barrera del medio siglo tienen casi imposible su reincorporación a nuevos puestos de trabajo.
Laura Rosillo es experta en gestión de la edad en empresas y confirma esta realidad: “Los técnicos de Recursos Humanos tienen muy claro el no contratar a mayores de 45 o 50 años. Se basan en tópicos como que tienen la inteligencia cristalizada, que carecen de capacidad para adquirir nuevos conocimientos, que no tienen energía o que incluso son conflictivos y no saben trabajar en grupo”,
A pesar de estos estereotipos “totalmente falsos”, Rosillo asegura que las personas de mayor edad “es cierto que no tienen la misma energía que un chaval de 20 años”, pero afirma que “no la necesitan” y añade: “Tener tantos años de experiencia les hace expertos en su materia por lo que necesitan esforzarse mucho menos para llegar a sus objetivos porque se conocen bien el terreno”.
Esta experta denuncia que las leyes no protegen suficientemente a este colectivo ya que, a pesar de estar prohibido hacer constar la franja de edad que se requiere para el puesto, las empresas acaban haciendo lo mismo “directamente en la entrevista o echando un ojo a los currículums”.
“Todos sabíamos que una persona ‘con sobrepeso’ o ‘mayor’ o que no cumpliera una serie de requisitos estéticos no tenía ninguna posibilidad de entrar a trabajar de cara al público”.
Sí que son bien recibidos estos cooldys en sectores donde la experiencia es un valor añadido de gran impacto como entre los consultores. En cambio, quienes más sufren esta discriminación son los profesionales vinculados a los sectores relacionados con la imagen como la moda, el diseño, la comunicación o el cine y el teatro.
Un ex alto cargo de Inditex confirma que la exclusión por edad está muy presente en el gigante textil: “Existía una especie de norma no escrita entre los trabajadores. Todos sabíamos que una persona ‘con sobrepeso’ o ‘mayor’ o que no cumpliera una serie de requisitos estéticos no tenía ninguna posibilidad de entrar a trabajar de cara al público. Solo hace falta fijarse en los dependientes. Todos responden a un determinado canon. Es triste porque discrimina por el físico y la edad, no por sus aptitudes”.
Un tendencia que, afortunadamente, esta cambiando a paso lento. Marcas como Zara, Massimo Dutti o Uterqüe son un ejemplo: “En las tiendas de nivel superior del grupo podemos encontrar adultos mayores como encargados”, explica este ex alto cargo de Inditex, que cree que, al fin, las firmas “se han dado cuenta de que es un perfil que empatiza con los clientes mucho más que un joven”.

 Este aperturismo está llegando también a la publicidad y la comunicación y ya son varias las campañas que se han lanzado con mujeres de más edad al frente y que empiezan a protagonizar alguna portada. Es el caso, por ejemplo, de la campaña ‘Timeless’ de Zara con modelos de entre 40 y 53 años mostrando su colección, o el anuncio de Calvin Klein, dirigido por Sofia Coppola incluyendo a Lauren Hutton, ex modelo y actriz de 73 años.

El mundo de la política no se escapa del edadismo. Según explica el catedrático en Ciencias Políticas Joan Botella existe una gran “hipocresía” en nuestra sociedad: “Los cooldys dan sensación de solidez, madurez, conocimiento y prudencia pero los jubilamos muy pronto porque los juzgamos por su edad. Pensamos que están anquilosados, chapados a la antigua”, asegura. “Sin embargo, aunque los jóvenes nos den sensación de novedad y frescura, tampoco confiamos en ellos por inmaduros e inexpertos”, concluye.
En España hay más de 18 millones de personas mayores de 50 años, un 39,30% de la población. Dos de cada cinco personas forman parte de la bautizada como ‘generación cooldys’. Gente con ganas de seguir viviendo la vida con intensidad a pesar de los estereotipos sociales que parecen querer relegarlos a quedarse en casa tejiendo. Por ello, cada vez son más las opciones que se presentan para encontrar oportunidades y servicios destinados a este sector de la población.