todo sobre la mujer y la menopausia

En busca de la viagra femenina

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Este artículo que cuenta con la participación de la Dra. Molero, conferenciante del X FORUM MUJER Y MENOPAUSIA, pone sobre la mesa las lagunas de la sexualidad femenina y la importancia de las mujeres como motor del cambio.

Fuente: http://www.elcorreo.com/sociedad/salud/investigacion/viagra-femenina-hormonas-20171115145055-ntrc.html?edtn=bizkaia

En apenas tres meses cumple diez años la Viagra, un medicamento que supuso una revolución sexual comparable a la de la píldora anticonceptiva en los años 60. El producto transformó por completo el tratamiento de la disfunción eréctil y supuso también la génesis de un mercado millonario en el que se han vendido casi dos millones de pastillas en esta década, una tableta cada seis segundos, según las estimaciones del laboratorio Pfizer.

Su hallazgo fue fruto de la equivocación: un medicamento para reducir la presión arterial cuyos pacientes se resistían a dejar de tomar porque uno de los efectos secundarios era tener erecciones más fuertes y más duraderas. Sin embargo, diez años después, la versión femenina no ha terminado de cuajar en los laboratorios. En 2015 se logró algo similar, un medicamento llamado Flibanserin que trata la disfunción sexual femenina pero con un mecanismo de actuación diferente: no potencia el rendimiento sexual por sí mismo, aunque promete elevar la líbido para incrementar el número de relaciones satisfactorias.

Tampoco es un vasodilatador, sino que actúa regulando los químicos en el cerebro que están involucrados con los niveles de deseo sexual, corrigiendo el desequilibrio de dopamina y noradrenalina -relacionadas con la excitación sexual- y reduciendo los niveles de serotonina -asociados a la inhibición-. La contrapartida es el reducido público objetivo de este producto, indicado solo para mujeres con trastorno de deseo sexual que aún no hayan llegado a la menopausia, además de una eficacia moderada y numerosos efectos secundarios.

Un nuevo tratamiento: El problema, sin embargo, persiste. Varios estudios internacionales señalan que el 43% de las mujeres entre 18 y 59 años padecen algún tipo de disfunción sexual, un porcentaje que con la menopausia se dispara hasta el 86%. “En edad fértil, las causas pueden deberse a problemas de salud como depresión, cáncer, hipertensión o diabetes, sin olvidar los problemas de pareja o periodos como lactancia, el postparto o durante el uso de algunos anticonceptivos hormonales”, explica la doctora Francisca Molero, codirectora del Institut de Sexología de Barcelona y presidenta de la Federación española de Sociedades de sexología. Una vez en la menopausia, “la disminución de testosterona y estrógenos provoca cambios en el cuerpo y las mujeres suelen ver reducido el interés sexual y la frecuencia”, añade el doctor Santiago Palacios, presidente de la Fundación Española Mujer y Salud y presidente honorífico de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia.

Ambos han arropado la presentación del último avance en el tratamiento de las disfunciones sexuales femeninas, un cóctel de cuatro ingredientes naturales que promete aumentar el deseo y la actividad sexual en la mujer. En concreto, su apuesta combina los extractos de cuatro plantas: Trigonella, Damiana y Tribulus para aumentar los niveles de testosterona, y Ginkgo Biloba para aumentar el flujo sanguíneo y mejorar la respuesta sexual. De ese cóctel, el ingrediente clave es la Trigonella, a la que varios estudios atribuyen la capacidad de aumentar considerablemente la testosterona libre endógena tras dos meses de tratamiento, incrementando el interés y la excitación, mejorando la calidad del orgasmo e incluso duplicando la frecuencia de las relaciones sexuales.

Las lagunas de la sexualidad femenina: “Hay enormes lagunas de conocimiento sobre la sexualidad femenina, faltan tratamientos eficaces y falta investigación”, recuerda la doctora Molero. Según destaca, de la misma manera que en la década de los 70 y los 80 las mujeres reivindicaron aspectos como su sexualidad, la anticoncepción o el divorcio, las demandas incluyen ahora la consecución de la salud y el bienestar sexual. La experta recuerda la importancia de las mujeres como “motor del cambio”, especialmente si se tiene en cuenta que, a pesar de tratarse de un problema con mayor prevalencia entre mujeres, los avances médicos en este campo han estado en su mayoría enfocados a mejorar la salud sexual de los varones. “La anticopcención triunfó por petición expresa de la mujer, que exigió poder acceder a ella. En el caso de la disfunción sexual hablamos de algo similar: la demanda de la mujer es la clave”.

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