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El hipericón.

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Esta  planta herbácea, leñosa, de tallos erectos que pueden llegar hasta el metro de altura, es una de las joyas de nuestra fitoterapia. Sus hojas de peciolo muy corto, con numerosas glándulas translucidas y sus flores de color amarillo intenso aparecen a partir de finales de Mayo alcanzando su máximo esplendor en el solsticio de verano (San Juan).

Del Griego Hyperikon, ( Hipérico, Pericó, Hierba de San Juan, Foradada, St. John´s wort) el nombre hace referencia a las propiedades que se le atribuían para hacer desaparecer a los malos espíritus. Hipócrates ya utilizaba esta planta en forma de emplastos para curar las quemaduras del fuego. En el siglo XVI Paracelso utiliza las flores y hojas de hipérico como remedio en el tratamiento del dolor producido por contusiones, el padre Sebastián Kneipp recomendaba el aceite de hipérico en el tratamiento de contusiones , dolores artríticos, neurálgicos y otros procesos dolorosos.

La tradición popular atribuía al hipericón propiedades mágicas, se decía de el que ahuyentaba los malos espíritus, protegía de las tentaciones diabólicas  y daba buena suerte. Hoy, en pleno siglo XXI, estas tradiciones siguen estando muy arraigadas, muchas personas, en la mañana de S. Juan, van al campo a recolectar  unos ramos de hipérico totalmente florecido, con él hacen unos ramilletes y los cuelgan en lugares muy especiales de su vivienda, su negocio o su trabajo invocando esa protección popular que se le atribuye.

El componente de mayor interés que encontramos en esta planta es la hipericina, componente al que se le atribuyen sus propiedades como sedante y antidepresivo. También encontramos en su composición  aceite esencial, flavonoides,  así como otros pigmentos como la hiperforina que aporta efectos antimicrobianos.

Durante cientos de años hemos recurrido a las flores y hojas de hipérico por sus efectos analgésico, antiinflamatorio y cicatrizante. Hoy, esta planta se utiliza en todo el mundo por sus propiedades como antidepresivo y en el tratamiento de la astenia psíquica causada por un excesivo esfuerzo intelectual. Por vía interna también se emplea en el tratamiento de gastritis y úlceras gástricas y duodenales. Debido a su acción antiinflamatoria, la irrigación con microenemas de aceite de hipérico  es un tratamiento de primer orden contra las hemorroides, especialmente si son internas.

Las propiedades astringentes, antisépticas y cicatrizantes del hipérico pueden aprovecharse para conseguir un mejor cuidado de la piel. El aceite de hipérico es muy utilizado para la confección de mascarillas en el tratamiento del acné. Esta planta contribuye a reducir la producción excesiva de grasa y ayuda a cicatrizar las espinillas o barros que se producen con el acné, al mismo tiempo que evita su infección

La hipericina puede ejercer un indeseable efecto de fotosensibilización, este efecto se multiplica con la presencia del sol. Los extractos muy activos de hipérico pueden inhibir la acción de algunos medicamentos, si se está medicando, consulte con el médico antes de tomar esta planta. El hipericón es una de las plantas más estudiadas en la actividad, muchos científicos  investigan sus posibles propiedades anticancerosas. Se está estudiando la utilización de la hipericina para detectar celular cancerosas en el organismo y prevenir su expansión.

Desde hace más de 2.000 años nos estamos beneficiando de las grandes propiedades medicinales de esta planta y cada día se le están encontrando nuevas aplicaciones. La Naturaleza es sabia.

 

 

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