Dichoso verano

Dichoso verano

2018-07-03T10:11:44+00:00 julio 3rd, 2018|

Queremos vacaciones. No, rectifico, necesitamos vacaciones. ¿Pero que tipo de vacaciones son las que de verdad deberíamos hacer?

Fuente: Acupuntura Legorburu

Empiezo a pensar que si que necesito vacaciones, pero no tengo claro que clase de vacaciones son las que deberíamos hacer.

Llegar a “fin de curso” para gran cantidad de los mortales es una ardua tarea.

Se acumulan infinidad de actos sociales y no es broma, bodas, bautizos, comuniones, congresos y un largo etc, que nos hacen dar de si mucho más de lo que suele quedar en la reserva.

Los que tienen niños pequeños (empeora directamente proporcional al número de niños) se ven inundados de festivales de fin de curso, de baile, de pianos, etc… y en muchos casos toca “cenita” de despedida. Si los niños son algo mayores, se impone llevarlos y traerlos a infinidad de cosas/lugares que ni en el peor de tus sueños se te hubiese ocurrido. Los apuntas a un Cau por ejemplo para que ellos crezcan con valores y se entretengan, pero cada 2 x 3 también has de ir tu y algunas veces bien lejos. Los apuntas a colonias, talleres y actividades, por que resulta que tienes el raro vicio de trabajar, pero los has de llevar y traer con unas listas de material interminables como si fuesen a West Point y con unos horarios pensados sin duda para jubilados. Ah! Y las sorpresas de último minuto: mami, he de llevar una sábana blanca que se pueda recortar. Evidentemente todos tenemos un amplio stock de sábanas blancas recortables… y acabas sacando la que más rabia te da por no desilusionar a tu retoño excursionista.

 

También llegan a su fin actividades extras de los adultos como inglés, bailes, coros, patchwork, etc y los colegas quieren la dichosa cenita en la terracita (en veranito si lo ponemos en diminutivo, mola más).

Te apetece cenar con las amigas del colegio, con las de tal o cual grupo, pero ¿cuantas veces te ves tentada de no ir alegando que tienes el gato con diarrea? Has conseguido cerrar la mochila del niño sin llorar… y ahora has de salir como de una bombonera a disfrutar de la veraniega noche como si al día siguiente nadie se levantase, por que es verano… glups.

Se añaden cumpleaños que en esta época hay muchos y verbenas.

¿A qué hora se descansa los que tenemos unas cuantas horas de vuelo?

¿Vacaciones sería una semana de clausura?

Se han de planear las actividades con tiempo para poder elegir, pero te ves arrastrado por el día a día a ir improvisando. ¿Esto como se hace?

Corremos peligro de pasar de manera superficial por todo. De no disfrutar nada. Urge parar. Pero ¿quién te sustituye?

Al ir haciéndote mayor hay dos tipos de personas: los que tienen vida social y los que no.

Dentro de los que tienen vida social hay dos grupos: los que siempre se mueven con el mismo grupo de amistades y hacen todo con ellas y los que han ido acumulando durante su ya considerable existencia amistades de todas partes: cursos, carreras, viajes, asociaciones y un número incontable de etcéteras. Estos se han de ver en grupos reducidos o de manera individual.

Si eres de los que no desclasificas a los antiguos, unos por amor y otros por costumbre, llegar a hacer una “ronda” entera de ver a tus amigos se hace una ardua tarea aunque con el whatsapp y las redes parece que sabes algo de su vida.

Conclusión:

  • Hagas lo que hagas nunca estará bien para todos.
  • Querer tener a todos contentos es la mejor manera de ser tu un auténtico desgraciado.
  • Pon toda tu energía en lo que estas haciendo en este momento y disfrútalo.
  • Di NO cuando quieras decir No y di SI cuando quieras decir si.
  • Seguramente la reunión más importante ha de ser con nosotros mismos para adquirir el discernimiento de saber que es lo que Si y No queremos en nuestra vida.

 

 

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