Hay encuentros que erotizan nuestro cuerpo y otros que acarician nuestra alma. Los primeros son encuentros con personas que nos puede atraer su olor, el color de sus ojos, su pelo, sus manos, su voz, su forma de pensar, caminar, reír, actuar…

Pueden ser personas con las que estamos a gusto, divertirnos y erotizarnos con ellas, y hasta es posible que surja la atracción y el deseo sexual.

Pero también son personas que podemos olvidar o sustituir fácilmente por otras, o recordar simplemente como algo bonito, excitante, o incluso seguir con ellas, pero sin conexión.

¿Qué son los encuentros mágicos?
Los encuentros mágicos, son algo muy distinto, son almas habitando un cuerpo físico, que vibran en una misma sintonía, su conexión se da sin forzar nada, sin intentar nada, es un fluir constante de una sensación de plenitud.

Podemos llegar a un lugar lleno de gente, y encontrar entre la multitud a esa persona con un brillo especial, nuestros ojos solo le ven a ella, tiene para nosotros una luz distinta a los demás, es como una estrella que ilumina nuestro camino, y nos hace estremecernos.

Es algo difícil de explicar, solo aquellos que hayan vivido este regalo del cielo, este encuentro sagrado lo pueden entender.

Podemos sentir su piel sin haber llegado a rozarle, hay un nivel de entendimiento fuera de lo común, una sincronía en los movimientos, en las palabras, cuando uno dice algo coincide con lo que el otro empezó a decir, cuando uno piensa preguntar algo, el otro le responde sin haber hecho falta escuchar la pregunta.

Cuando surge el contacto, la piel habla por sí sola, es como si se recordaran, y se conocieran desde siempre. Se hablan sin decirse nada, en los silencios se lo dicen todo, a kilómetros se pueden sentir como si estuviesen juntos físicamente, se perciben, se intuyen y se sienten conectados.

Fluyen sin esfuerzo, es un puro gozo caminar juntos sin importar demasiado a donde la vida los lleve, se tiene la sensación de ser dos almas en un solo cuerpo.

¿Cómo es esa relación en la intimidad?
La intimidad entre dos personas que vibran en esta misma sintonía es una maravilla, solo les interesa hacer el amor y no tanto el sexo, con un abrazo, un beso puede ser suficiente, dormir juntos, piel con piel puede hacerte sentir tan bien¡!! Que el sexo puede darse o no, pero no es lo más importante. Si se da, puede durar 2,3,4,5 horas y hasta toda la noche, amanecer y sigues vital, contento, chispeante, te vas al trabajo lleno de una energía especial, casi sobre natural.

Cuando se dirige la energía sexual desde el corazón el cuerpo le obedece, y entonces esa energía de deseo chispeante puede durar durante horas, hasta el siguiente encuentro.

Los cuerpos se pueden separar, pero sus almas siguen unidas para siempre.

Esto son encuentros mágicos, de alta vibración que nutre y alimenta el cuerpo, serena la mente y da alas al espíritu.

No se pretende nada, no se quiere nada, solo se vive el momento presente bendiciendo todo, agradeciendo todo.

Son encuentros que traen un mensaje, una oportunidad para un cambio importante en nuestra vida. Es como si llegara un ángel y nos tocara con sus alas para aliviar nuestras cargas, y nos despertara llenándonos de entusiasmo y coraje, de ahí que cuando te encuentras con esa persona sientes una motivación especial, para hacer cosas que quizás antes ni te había pasado por la cabeza ni sentido capaz de lograr.

Independientemente de la edad que tengamos, te sientes renacer de nuevo.
Mucha gente piensa que llegado a los 50 estas cosas maravillosas no pasan, te aseguro que, si pasa, solo tienes que fluir con la vida, vivirla, disfrutarla y bendecirla, estés sola o acompañada.

La vida es una escuela, y nos da la oportunidad de aprender lecciones que son esenciales para ser feliz. Si a los 50, seguimos repitiendo examen es que no hemos aprendido nada, quizás hoy puedas decidir empezar una nueva forma de vivir, y estar atenta a las señales que te envía el universo, si eres feliz contigo será más fácil que puedas ver el brillo de la gente que saber acariciar el alma.

Su presencia nos ayuda a ver lo bello, lo sutil, lo profundo, son encuentros divinos, que nos abren el corazón y el deseo de fusión, ya no es una atracción sexual, o un juego de seducción, es algo mucho más que eso.

A veces puede ser que se conviertan en tu pareja, otras veces no. Lo cierto que son personas que llevaremos con nosotros, dentro, muy dentro de nuestro corazón para siempre de una manera especial.

Si aún no ha llegado a tu vida esa alma bella, inconfundible, mientras llega trata a cada persona que encuentres en tu camino como si fuera, quizás te sorprendas, las almas bellas están en todas partes.

Yo he tenido la suerte en mi vida de tener varios encuentros mágicos, que me siguen acompañando. Doy gracias a Dios por haber sido tocada por la magia del AMOR de alta vibración.

Madhu Román

Fundadora de la escuela Namasté · Terapeuta sexual y de pareja
Asesora y mediadora familiar · Maestra de Tantra
Coach · Renacedora · Consteladora familiar
Profesora de Yoga y Masaje Tántrico · Maestra de Reiki
Conferenciante
Escritora. Autora de los libros:
“La pareja, Un viaje mágico” y
“Amores que unen & Amores que Matan”