ginecoestetica-2Cada vez un mayor número de mujeres buscan una solución para mejorar la estética y funcionalidad de sus zonas más íntimas. Nuevos tratamientos resuelven esos problemas.

 

 

FUENTE : Vidayestilo.

Según los datos de la doctora Josefina Royo, subdirector del Instituto Médico Láser (IML), existe una amplia demanda del número de mujeres en una franja de edad de entre 30 y 60 años que demandan soluciones para mejorar la estética y funcionalidad de la zona vulvo-vaginal.

La doctora explica que, dentro de la medicina ginecológica, existe una subespecialidad denominada ginecología estética, que permite mejorar la funcionalidad, la vida sexual y la estética de las zonas íntimas femeninas gracias a la tecnología láser.

El doctor Juan José Escribano, jefe de la Unidad de Ginecoestética del Instituto Médico Láser (IML), desvela que solo el 15 % de las mujeres que sufren incontinencia urinaria han preguntado alguna vez a su ginecólogo sobre una posible solución.
 
Con el nombre de “tratamientos MonaLisa Touch”, el láser Smart Xide 2 V2 es el que estos doctores utilizan para solucionar, de forma ambulatoria, los problemas que se generan en la zona, como incontinencia urinaria, atrofia vaginal (una de las alteraciones más frecuentes que aparecen en la menopausia y que afecta a un 50 % de las mujeres) o relajación vaginal, afecciones que afectan a la calidad de vida tanto de forma funcional como sexual. Una técnica que se utiliza en Estados Unidos, Argentina, Venezuela, Brasil y España.

Rejuvenecimiento vulvo-vaginal

Este nuevo láser realiza cirugía estética vulvar y vaginal (labioplastia, vaginoplastia); tratamiento de los genitales externos femeninos; abordaje de la atrofia vaginal menopáusica; tratamiento de la hiperlaxitud vaginal y tratamiento de la incontinencia urinaria leve (grados I y II), entre otros.
 
Pero, además, permite mejorar las cicatrices perineales posparto; realizar correcciones de clítoris hipertrófico y corregir traumas en labios menores, vulva e himen.
 
Los tratamientos de rejuvenecimiento vulvo-vaginal se realizan introduciendo un terminal del escáner Hi Scan V2 LR en el canal vaginal, de manera que actúa directamente sobre la mucosa de la zona. De esta forma, la técnica remodela y tonifica las paredes vaginales, estimulando la regeneración tisular y el colágeno.
 
Por otra parte, el tratamiento para paliar la relajación muscular no deja cicatrices, mejora la coagulación en el procedimiento; tiene un bajo o nulo periodo de recuperación y, en la mayoría de los casos, no requiere anestesia o ésta es exclusivamente local.
 
Según el doctor Escribano, de todas las alteraciones de la zona vulvo-vaginal, la que puede tener unas consecuencias más serias a nivel médico es la atrofia vulvovaginal posmenopáusica.
 
En el 25 y el 50 % de las mujeres, esta atrofia comienza a manifestarse a los cuatro o cinco años de la menopausia ya implantada y está asociada a síntomas como la sequedad o el dolor durante las relaciones sexuales.
 
Esta alteración suele llevar acompañada laxitud muscular con falta de tumescencia en los genitales externos durante la fase de excitación, “lo que disminuye la sensibilidad propia y de la pareja”, señala el doctor. Con este sistema de rejuvenecimiento, los tejidos recuperan su vitalidad y tensión, además de la capacidad de secreción.
 
Estética vaginal
La estética de esta zona íntima es una preocupación para muchas mujeres que no dudan en utilizar los medios a su alcance para devolverle el aspecto que tenía en su juventud.
 
De ahí que la estética vulvo-vaginal con cirugía de los labios menores y de los labios mayores; el lipomodelado del monte de Venus; el blanqueamiento anal y genital y, también, el aumento del punto G, a pesar de ser una novedad es una cirugía posible y cada día más solicitada.

“Cuando los labios menores sobresalen de los mayores –dice el doctor Escribano-, la ropa ajustada queda molesta, y la práctica de deportes como montar a caballo o bicicleta no resulta cómoda”.

La turgencia de los labios mayores y su volumen disminuyen con el paso del tiempo, una laxitud a la que se pone fin con la infiltración del ácido hialurónico, después de eliminar el excedente de piel.

El mitificado punto G, una pequeña protuberancia ubicada detrás del hueso púbico, en la cara anterior de la vagina, se aumenta con infiltraciones de grasa autóloga o ácido hialurónico, para que su búsqueda no sea una misión imposible.