Según la Dra. Claudia Parra Gaete se ha identificado la presencia de diferentes factores de riesgo que aumentan la probabilidad de desarrollar cáncer de mama en mujeres sanas.

Fuente: AglayaMujer

Una de cada 8 a una de cada 12 mujeres desarrollarán cáncer de mama a lo largo de su vida. La proporción es mayor entre los 35 y 55 años, con las muertes cardiovasculares por encima de las muertes por cáncer de mama en todas las edades. (1)
Aunque existen variaciones en distintos países, las pacientes con riesgo de cáncer de mama son típicamente asignadas a alguna categoría: bajo, moderado o alto riesgo, siendo cada categoría manejada de distinta manera de acuerdo a guías de reducción de riesgo.
Riesgo Alto o Moderado (2)
– Portadoras de mutaciones de alta penetrancia (BRCA 1 y 2; Otras mutaciones).
– Familiares de 1ºcon cáncer bilateral o cáncer antes de los 50 años, sin mutaciones demostradas.
– Radioterapia de tórax antes de los 30 años.
– Antecedente de hiperplasia atípica, neoplasia lobulillar, atipia plana, cicatriz radiada.
– Antecedente personal de cáncer de mama
– Densidad mamográfica aumentada.
Riesgo Bajo. (2)
– Mayores de 60 años.
– Historia familiar después de los 60 años, de 2º o 3º.
– Factores reproductivos (menarquia precoz, menopausia tardía, nuliparidad, 1ºparto >35 años).
– Enfermedades mamarias benignas proliferativas.
– Sobrepeso después de la menopausia.
– Ingesta crónica de alcohol.
– Algunas terapias de reemplazo hormonal en la menopausia.
– Status socioeconómico elevado
Se estima que un 5%- 10% de todos los cáncer de mama ocurren en mujeres con predisposición genética y la mayoría de ellos son atribuíbles a mutaciones en el gen BRCA 1 y BRCA2, existen otros genes también asociados a ca de mama como p53, PTEN, STK11/LKB1, CDH 1, ATM, Y CHEK 2, (3)
Estas mutaciones están asociadas con una variedad de síndromes como el síndrome de cáncer hereditario de mama ovario (BRCA 1 Y 2), responsable del 50% de los casos conocidos de cáncer de mama hereditario, Li-Fraumeni (p53), Enfermedad de Cowden (PTEN), Peutz-Jeghers syndrome (STK11/LKB1), Sd carcinoma gástrico difuso hereditario (CDH1), Ataxia-telangectasia (ATM).
BRCA 1 Y 2 son genes supresores de tumores, identificados en los cromosomas 17 y 13 respectivamente. La mutación de estos genes es trasmitida de manera autosómica dominante, por lo tanto se puede originar desde la línea materna o paterna.
Entre las mujeres que presentan mutaciones en BRCA 1 o BRCA 2, el riesgo de cáncer de mama durante su vida es 36 a 85% y el riesgo de cáncer de ovario, es de 16 a 60%. (4) (5)
Las mujeres con mutación en BRCA tienen un riesgo marcado de desarrollar cáncer de mama y ovario a edad temprana.

Las mujeres que tienen una fuerte historia familiar de cáncer de mama deben considerar un estudio genético, particularmente si desean buscar estrategias de disminución de riesgo.

Los test diagnósticos confirman la presencia de una condición en particular, mientras que los test predictivos revelan la probabilidad de desarrollar una enfermedad, pero no confirman que un individuo desarrollará ésta patología. Aquellas pacientes que soliciten un estudio genético, deben entonces entender que el test BRCA es predictivo y no diagnóstico. (8)
Factores hormonales y reproductivos también son considerados en el desarrollo de Cancer de mama. La exposición prolongada a estrógeno endógeno es un factor de riesgo . La menarquia precoz y la menopausia tardía aumentan el riesgo, ya que prolongan la exposición a estrogeno y progesterona. (9)
La terapia de reemplazo hormonal combinada a largo plazo (> 5 años), está asociada a un aumento del riesgo. En un meta análisis se observó que el riesgo aumenta en 1 a 2% por año, pero desaparece luego de 5 años de abandonado el tratamiento. (10)
La edad del primer embarazo influencia el riesgo relativo de cáncer de mama ya que el embarazo transforma a las células del parénquima mamario en un estado más estable, resultando potencialmente en menor proliferación en la segunda mitad del ciclo menstrual. Como resultado un primer embarazo a edad temprana, ofrece alguna protección mientras que las mujeres con un primer embarazo después de los 35 años tienen un riesgo el doble que aquellas mujeres que tienen su primer hijo antes de los 20 años. (11)
Estimación de Riesgo
El primer paso en el proceso de estimación de riesgo es elaborar el pedigree de la paciente, con el objetivo de evaluar si un cáncer es más probable debido a una susceptibilidad heredada o de ocurrencia esporádica.
La predicción de riesgo se logra identificando características que son asociadas con alto o bajo riesgo de desarrollar la enfermedad y luego combinando aquellas características en un modelo estadístico para producir una probabilidad estimada de desarrollar la enfermedad en un período de tiempo determinado.
Existen modelos computacionales estadísticos que nos permiten estimar el riesgo de presentar la enfermedad, estos modelos tienen un buen valor predictivo, pero son aún débiles en predecir qué mujer en particular desarrollará la enfermedad.
Entre los modelos más utilizados está Gail, que es un modelo que se enfoca principalmente en los factores de riesgo no genéticos, diseñado por científicos del National Cancer Institute, y el National Surgical Adjuvant Breast and Bowel Project estima el riesgo que presenta una mujer de desarrollar un cancer invasor.
Tanto el modelo de Gail como el modelo de Claus NO deben ser usados en mujeres con antecedente personal de cáncer de mama o con mutaciones demostradas de los genes BRCA1/2.
Para pacientes con sospecha de mutaciones de los genes existen otros modelos que permiten calcular el riesgo de presentar la enfermedad: BRCA1 y/o BRCA2: BRCA-PRO®
CancerGene®, Myriad I, Myriad II, Couch.

Estos modelos estadísticos establecen en forma rápida y objetiva el riesgo de cáncer de mama de las mujeres, al poder objetivar el riesgo permiten educar a las pacientes y establecer un manejo racional en la disminución de éste.

Estrategias de Prevención del Riesgo
Cualquier método de prevención tendrá asociados riesgos y complicaciones, o efectos adversos y determinar el riesgo /beneficio neto, depende de la habilidad en cuantificar la posibilidad que tiene la paciente de desarrollar la enfermedad.
Screening
Mamografía: En población general el screening disminuye mortalidad en un 30%.
Sin embargo no se ha podido demostrar disminución de la mortalidad por mamografía en el grupo de alto riesgo. (15) (16)
Ecografía Mamaria:
No se recomienda como screening en población general.
37% más diagnóstico de cáncer que con mamografía solamente en grupo de alto riesgo. (17)
La Resonancia Mamaria parece ser más sensible que la mamografía para la detección de cáncer en mujeres con alto riesgo para cáncer de mama.
La implementación de un programa de seguimiento con examen físico, mamografía y especialmente resonancia, en la población de alto riesgo, permite detectar el cáncer en etapas precoces.
Quimioprevención
La habilidad de manipular hormonalmente el tejido mamario y así disminuir los cambios proliferativos que pudieran evolucionar a cáncer de la mama, ha sido reconocida en las últimas décadas.
Luego de observar la gran diferencia de incidencia de cáncer entre mujeres tratadas y ramas control se ha observado que el tamoxifeno disminuye el riesgo de cáncer en un 49%. Es actualmente considerado cuidado standard evaluar el riesgo de cáncer de mama en mujeres y aconsejar a aquellas de alto riesgo, quimioprevención.
Cirugías de Reducción de Riesgo
La oforectomia profiláctica en mujeres premenopáusicas y la mastectomía profiláctica, son opciones adicionales en reducción de riesgo de ca de mama.
La menopausia quirúrgica antes de los 35 años se ha establecido como factor protector.
La disponibilidad del test genético y la identificación del gen BRCA, ha resultado en la identificación de mujeres de familias con cáncer de mama – ovario hereditario. Estas mujeres son especialmente motivadas a considerar la remoción profiláctica de los ovarios. Estudios publicados han confirmado que puede disminuir la incidencia de cancer de mama en aproximadamente un 50% en este grupo. (18)
La menopausia prematura sin embargo está asociada a un incremento del riesgo de osteoporosis y enfermedad cardiovascular.