Montse nunca fue a mi consulta la conocí un día de otoño frio y con lluvia.
No recuerdo quien nos presento pero desde el primer momento estábamos las dos solas andando despacio, sin importarnos las inclemencias del tiempo otoñal. En algún momento durante el paseo me fue relatando, no sé la razón, aquellos aspectos personales de su vida, quizá abrió su corazón por qué yo era ginecóloga o quizá por cualquier otra cosa. ¡qué más da ¡
Lo que sí es cierto es que hoy puedo evocar aquellos momentos como si su testimonio lo oyera ahora por vez primera .
por: Dra. Elena Ruíz Domingo
Todo empezó así, llevaba un tiempo sin la regla y me sentía fatal me decía Montse. Yo siempre había sido una mujer saludable y ahora me entraban unos sofocos terribles desde el tórax a la cabeza, me ponía roja como una cereza y empezaba a sudar de tal forma que mojaba la mis vestidos. Por las noches me despertaba sobresaltada mi corazón latía de forma tan rápida que parecía que me iba derrumbar, duraba solamente unos segundos, pero me parecían interminables.
Había pedido ayuda y solamente había encontrado como respuesta –usa un abanico-.
Pensé que no saldría bien parada con tanta “sofoquina”, una misma realidad que la vivían millones de mujeres como yo. No quería caer en la desesperación- continuaba Montse- las imágenes de mi madre, los testimonios de mi entorno más cercano, todas tenían el mismo denominador común, un desamparo total y absoluto. Por aquél entonces pensaba que no había solución fácil.
En mi fuero interior me revelaba debía encontrar -algo-, tengo que empezar a trabajar y decidí que mi actividad sería descubrir la máxima documentación posible sobre la menopausia. Fue un tiempo largo de búsqueda para encontrar un alivio a toda la tormenta de mis síntomas, no podían negar a la evidencia.
Meses más tarde paseando me la encontré de nuevo forma ocasional. ¿Cómo estás le pregunté? – Personalmente amo los planteamientos de desafíos. Al principio de mi investigación fue realmente una experiencia muy frustrante. Tengo que confesar que según iban pasando los meses y con mucho esfuerzo y empeño mejoraba mi dominio para encontrar documentación e información y reconozco que mi profesión anterior como gestora y productora me ayudó sobremanera.
¿Tal difícil fue? – Encontré, claro que encontré numerosos datos y explicaciones a estos fenómenos vasomotores de sudor y frio de sequedad vaginal, de nerviosismo e irritación y tantos otros que pude ir recopilando. Descubrí que como tú, existían ginecólogas especializados o mejor dicho de especial dedicación sobre la menopausia. Que también había tratamientos hormonales, terapias naturales con plantas medicinales, dietas alimenticias, todas respaldadas por evidencias científicas que podían dar una gran amplitud de soluciones a las mujeres en esta etapa tan vital de la mujer como la mía. Aquella exploración y descubrimientos junto con otros que vinieron después fueron clarificantes y me enseñaron una nueva realidad con una particular visión de la época de la menopausia. Me dije a mi misma ya no tendremos que volver a la vida de nuestras madres que poco o nada podían hacer frente a los síntomas de la menopausia.
Esta experiencia me marcó, y la indagación del deseo de encontrar más fuentes fue convirtiéndose con el tiempo en una prioridad . En su conjunto- comentaba Montse- estas razones y no otras, fueron la base para desarrollar y hacerme cargo de una Web especializada a la que titule “ella y abanico”, un medio de comunicación muy actual disponible para un gran número de mujeres reciban mensajes de educación e información sanitaria, y otros aspectos como la alimentación, el cuidado, la moda, entre otros.
Hoy- Montse Roura – ha logrado, con www.ellayelabanico.com , los FÓRUMS y sus múltiples comunicaciones en los medios audiovisuales, cumplir su sueño. Finalmente no solo descubrió la solución a sus problemas,sino que ahora ya puede ayudar a otras mujeres a superar sus angustias y malestares, además de poder desterrar la connotación despectiva que todavía lleva el término menopausia.
“ella y el abanico “refleja la posibilidad de comunicación entre mujeres que están todavía sumergidas en el ostracismo y puedan reflotar y asomarse a un mundo lleno de expectativas.
Sin duda un movimiento social que está abriéndose !
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Elena Ruiz Domingo para “ella y el abanico” 
Especialista en Obstetricia y Ginecología y Medicina del trabajo.
Master en Patología Mamaria.
Licenciada en Medicina y Cirugía.
Diplomada en Sanidad.


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