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La calidad de vida de las mujeres jóvenes tratadas de cáncer de mama se ve seriamente comprometida, sufren estrés psicológico severo, infertilidad, menopausia prematura, una reducción de la actividad física y la ganancia de peso, según un estudio del Jonsson Comprehensive Cancer Center de la University of California (UCLA), en Estados Unidos, publicado en el ‘Journal of the National Cancer’.

Fuente : Europa press
Este trabajo señala que los problemas mentales a los que deben hacerles frente las mujeres supervivientes al cáncer de mama más jóvenes son más serios que los problemas físicos, en comparación con la población general de la misma edad de mujeres que no tuvieron cáncer y con aquellas de más de 50 años que sí lo pasaron.

Los autores apuntan la necesidad de que los oncólogos dejen que estas pacientes más jóvenes sepan, desde el principio de su terapia, qué puede sucederles cuando terminen, indica la líder del estudio, Patricia Ganz, directora de investigación en prevención y control del cáncer del Jonsson Comprehensive Cancer Center.

“Sabemos que educar y proporcionar a las mujeres más jóvenes con cáncer de mama información sobre qué podrían experimentar una vez que su tratamiento concluya es muy útil”, explica Ganz, que lleva 25 años realizando investigaciones sobre la calidad de vida de los pacientes que han recibido un tratamiento contra el cáncer.

“Si saben qué esperar, sus niveles de ansiedad pueden reducirse mucho. Hasta ahora, los oncólogos no han hecho un buen trabajo preparando a estas mujeres sobre lo que les iba a suceder”, ha dicho Ganz, para quien es crucial reducir la ansiedad, pues estudios preclínicos han mostrado que el estrés puede promover el crecimiento del cáncer y su expansión en modelos animales.

EL ESTRÉS ACELERA LA EXPANSIÓN DEL CÁNCER

Un estudio del Jonsson Cancer Center publicado en 2010 en ‘Cancer Research’ demostró que el estrés crónico actuaba como una especie de ‘fertilizante’ que alimentaba la progresión del cáncer de mama, acelerando de forma significativa su expansión.

La necesidad de preparar a las supervivientes al cáncer de mama más jóvenes para todos los efectos adversos que pueden experimentar y buscar vías para dirigir estos problemas es vital dado que cada vez más y más mujeres jóvenes sobrevivan al diagnóstico de un cáncer por las mejoras logradas en la detección temprana y el tratamiento de esta enfermedad, dice Ganz.

“Una paciente más joven con cáncer de mama podría tener hijos pequeños y estar preocupada por vivir hasta que sean adultos. Una paciente más joven con cáncer de mama podría no tener niños aún y tener que hacer frente a un problema de infertilidad tras su tratamiento (…) tenemos que encontrar vías para reducir el estrés y la ansiedad que puede crear manejar estos asuntos”, anota.

Para desarrollar el estudio publicado ahora en ‘Journal of the National Cancer Institute’, el equipo de Ganz realizó una revisión de investigaciones que se centró en la calidad de vida general, los efectos psicosociales, la menopausia y las preocupaciones relacionadas con la fertilidad, además de los resultados conductuales relacionados con la ganancia de peso y la actividad física. Los 28 estudios revisados se publicaron entre enero de 1990 y julio de 2010.

“Diseñando regímenes terapéuticos adyuvantes y proporcionando terapia citotóxica sólo a aquellas que puedan beneficiarse, podemos mitigar algunos de estos efectos secundarios. No obstante, la elevada esperanza de vida para estas mujeres jóvenes también proporciona una ventana de oportunidad para la prevención del cáncer y para promover actividades saludables”, concluye.