Óptima Salud

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Óptima Salud

2018-08-22T13:30:05+00:001 mayo 2018|

 

 ¡Cuanta luz nos rodea, de manera sutil pero palmaria y perspicua, la primavera se ha ido colando en nuestros días, como preludio del cada vez más cercano verano. Apetece despojarnos de capas de ropa y liberar nuestros pies. Nos invade una vibrante sensación de inefable bienestar.
¡Pero súbitamente, acontece el apagón! La realidad se funde …
Querida, ¿Intuyes de lo que hablo? El peor dolor posible, concentrado en la parte posterior de la cabeza, una sensación constante de apuñalamiento como con una cuchilla afilada. El nervio detrás de los ojos tirando ferozmente de las órbitas hacia atrás. Como el dolor tras un tremendo golpe en la cara, sumado a la desorientación y a un manto de agotamiento que aplasta el cuerpo. Y puede durar una hora entera sin que se detenga ni un segundo, o una semana … y en algunos casos meses y años… cuando lamentablemente se ha convertido en una dolencia crónica – la persona intenta entonces no pensar cuanto tiempo duró su dolor ni cuanto puede durar en el futuro -.
Las migrañas varían en gradación, pero son siempre un dolor de cabeza extremadamente punzante, pulsante, apremiante y abrasador que resulta muy, muy difícil de describir si no lo hemos experimentado nunca. Con el agudo dolor de cabeza se presenta una tensión severa en hombros y cuello, problemas estomacales, temblores, vómitos, diarrea, trastornos visuales, pérdida del habla y confusión, acompañados por sensibilidades táctiles, visuales y auditivas. Te sientes reconocida, o tienes en tu entorno inmediato a alguien aquejado de ello?
Organicemos las piezas del puzzle:

  • ¡Estamos hartas del estigma que una migraña es “solo un dolor de cabeza”! Ayudemos a cambiar esta errónea y frívola percepción, pues esta dolencia es mucho más molesta y grave. Entre los miles de dolores de cabeza, la migraña representa el 94% de los que son realmente incapacitantes. Y no deberían confundirse jamás con cefaleas comunes (por tensión, sinusales o en racimo). Llevar gafas de sol por casa no es un capricho, como tampoco es casual que en la farmacia nos saluden por el nombre de pila.
  • Es, en cierta manera, invisible e incomprendida: muchas de las personas aquejadas crónicamente se esconden (ó os escondéis) detrás de la máscara del Estoy Bien”, pues les resulta evidente que prácticamente nadie en su vida entiende su batalla cotidiana y muy dignamente no quieren generar lástima. Ojo, dicha incapacidad no responde a carencia de amor, esfuerzo o deseo por parte de familia y amigos a apoyarles: simplemente no han tenido que aprender a soportar la “vida” con un constante dolor debilitante. Así, con 2 escuetas palabras, detenemos la conversación que suele llevar a una larga lista de preguntas bienintencionadas que resultaban insultantes (tipo: ¿Has intentado beber más agua? Te han hecho una resonancia magnética? Has intentado ver a un neurólogo?).
  • Las magnitud de las cifras ¿Sabéis que es la tercera enfermedad más predominante en el mundo? El 12% de la población sufre migrañas, 1 de cada 4 hogares incluye a algún miembro que las padece, y la convivencia no resulta fácil! Afecta a ambos géneros … pero queridas, como supongo ya intuís, el número de mujeres triplica al de hombres: el 20% de nosotras lo sufrimos frente al 7% de ellos… de cada 3 mujeres, solo un hombre tiene migraña. Además, en el hombre, cuando viene el dolor su cerebro dice ¡Au! Y en la mujer dice ¡AAAAAAAAAAAAAU! (por un engrosamiento en dos áreas del cerebro que no se detectan ni en personas sanas ni en hombres con migraña. Luego, no es exageración y tiene un claro impacto en la vida cotidiana … hasta el punto que podría explicar porqué la proporción de mujeres con migraña que acaban experimentando ansiedad o depresión sea mayor que la de los hombres). La migraña crónica, cuando la persona experimenta atroces dolores de cabeza más de 15 días al mes, con una duración de más de 4 horas por día durante como mínimo 3 meses, afecta al 2,4% de la población mundial.
  • ¡Asumámoslo! La migraña afecta más a las mujeres que a los hombres, puesto que el estrógeno es un factor predisponente. ¡Diana! Así, nuestros cambios hormonales durante la pubertad, los periodos menstruales, el embarazo, la lactancia y la menopausia pueden desencadenarla o alterar su frecuencia… como también el consumo de anticonceptivos o la quimioterapia de reemplazo hormonal.
  • La migraña suele iniciarse en la pubertad y tiene mayor incidencia a partir de los 30-40 años. El 60% de las mujeres que sufren migrañas tienen migrañas menstruales, pocas se libran, y puede afectarles desde el primer periodo, o en cualquier momento posterior y durante todos los años reproductivos.
  • Aún cuándo no hay evidencia que tenga algún efecto sobre el resultado del embarazo o el desarrollo y crecimiento del bebé, las mujeres embarazadas pueden acusar migrañas, especialmente agudas en el primer trimestre.
  • Queridas, ahora una de cal y una de arena: las migrañas tienden a empeorar muchísimo – más severas y frecuentes – a medida que las mujeres nos estrenamos en la perimenopausia y nos acercamos a la menopausia (por el bajón en los niveles de estrógeno y progesterona). Pero tienden a desaparecer superada esta etapa, en la posmenopausia, de modo que mujeres aquejadas durante toda su vida disfrutan entonces de un mayor bienestar (por el cese de fluctuaciones hormonales, estabilizándose la concentración de estrógenos a niveles inferiores).
  • Pero hay otro factor que se suma al hormonal, el uso excesivo de medicamentos que ingerimos en la etapa menopaúsica, pues las mujeres a medida que maduramos desarrollamos un montón de molestias articulares y dolores de espalda que, a veces, combatimos abusando de analgésicos (dolor de cabeza de rebote). A ello se suma un comportamiento muy femenino, pues tendemos a descuidar la migraña obviando consultar a un médico: lamentablemente la automedicación conlleva riesgos, puede derivar en una cefalea crónica y que las migrañas se cuelen en nuestra cotidianeidad.
  • Un 25% de las personas aquejadas de migrañas también experimentan aura, que es una perturbación visual como el interior de un caleidoscopio y que no desaparece al cerrar los ojos. Es habitual clarificar a las migrañas “sin aura” o “con aura”, y en éste último caso pueden experimentarse uno o más de los siguientes síntomas en los 30 minutos previos a la aparición de la migraña: cambios inusuales en el olfato, gusto o tacto; entumecimiento o sensaciones de hormigueo en manos y cara; ver destellos de luz o líneas inusuales; confusión y dificultad para pensar … además los síntomas pueden incluir: náuseas, vómitos, sensibilidad a la luz y al sonido, dolor detrás de un ojo u oreja, pérdida de visión temporal, ver destellos de luz o manchas. Demoledor.
  • ¿Cuánto dura una migraña individual? Pues entre 4 y 72 horas (capítulo aparte son las migrañas crónicas que pueden padecerse ininterrumpidamente durante años), y recorre cinco fases: Advertencia (premonitorio, pre-cefálea), Aura (no siempre), Ataque principal con acuciante dolor de cabeza, Resolución y Recuperación (postdromo, post-cefálea). Algunas son muy breves y otras pueden durar mucho tiempo, y es posible que no experimentemos cada fase en cada episodio que tengamos, por ello es recomendable mantener un diario de migraña personalizado para detectar patrones y ayudar a prepararnos ante lo que todavía está por venir.
  1. Advertencia: síntomas que a priori no relacionaríamos con dolor de cabeza, como aumento de la sed, antojo de ciertos alimentos, rigidez en el cuello, irritabilidad u otros cambios de humor, ansiedad o fatiga … y que pueden aparecer de 1 a 24 horas antes de que comience el aura o el dolor de cabeza.
  1. Aura: los síntomas preceden al ataque principal, e incluyen una amplia gama neurológica: pueden verse manchas de color u oscuras, luces parpadeantes, destellos o estrellas, líneas en zigzag; pueden sentirse entumecimiento u hormigueo, mareo, debilidad, confusión   ansiedad, alteraciones en el habla y la audición …y en raras ocasiones hasta desmayos o parálisis parcial. Dichos síntomas pueden durar de 5 minutos a una hora, y aunque en adultos normalmente preceden a la migraña una media hora, también es posible que ocurran al mismo tiempo. En cambio, los niños son más propensos a experimentar aura a la vez que sufren el dolor de cabeza. Y también puede darse que los síntomas del aura aparezcan y desaparezcan sin más, es decir, sin causar cefaleas después.
  1. Ataque principal: como la mayoría de migrañas, afortunadamente, son sin aura, tras la fase de advertencia viene el atroz dolor de cabeza… cuyos síntomas no distinguen entre migrañas “con o sin aura” y pueden incluir: sensibilidad a la luz, al ruido, a los olores e incluso al tacto; dolor punzante en uno o ambos lados de la cabeza, náuseas y vómitos, visión borrosa, pérdida de apetito, agravamiento del dolor con actividad física u otro movimiento. Para muchos afectados, los síntomas son tan graves que les impiden continuar con sus actividades diarias habituales. Es la fase más impredecible, con episodios que duran desde pocas horas a algunos días, y es la más dolorosa e incapacitante.
  1. Resolución: muchos dolores de cabeza por migraña se desvanecen gradualmente en intensidad – algunas personas encuentran que tomar una siesta de una o dos horas en un espacio a oscuras y en silencio es suficiente para hallar alivio, y los niños pueden requerir solo de unos minutos de descanso para ver los resultados -.
  1. Recuperación: se inicia después del punto álgido de intensidad de dolor. Puede incluir una sensación de agotamiento o incluso de euforia … y también puede dejarnos malhumorados, mareados, confundidos o debilitados. Los síntomas en dicha fase pueden estar aparejados con los síntomas vividos en la fase de advertencia: por ejemplo, entonces perdimos el apetito y ahora tenemos un hambre voraz. La duración puede ser de uno o dos días.
  • ¿Qué causa las migrañas? Hay ciertos factores de riesgo, como la edad, los antecedentes familiares, o simplemente ser mujer. Querida, como no podemos controlar nuestro género, edad o árbol genealógico, insisto, vuelve a ser muy útil llevar un diario de migraña, que cual cuaderno de bitácora en la navegación, nos permita llevar constancia de todo lo acontecido durante la experiencia vivencial y la forma en que se han resuelto los problemas, para consultar ante las vicisitudes del viaje. Puede ayudarnos a identificar los potenciales factores desencadenantes, para luego intentar evitarlos:
    • Malos hábitos de sueño
    • Malos hábitos alimenticios, saltándonos comidas
    • Consumo de alcohol, especialmente vino tinto
    • Ingesta de alimentos con alto contenido de tiramina (pescado ahumado, carne y queso curados o ahumados, aguacate, frutos secos, chocolate), alimentos con nitratos que incluyen salchichas y embutidos.
    • Ingesta de alimentos con edulcorantes artificiales o aditivos químicos (como glutamato monosódico, potenciador de sabor)
    • Ingesta de alimentos muy fríos, como helados o bebidas heladas.
    • Ingesta de alimentos procesados
    • Ingesta de productos lácteos cultivados con suero de leche, crema agria o yogur.
    • Consumo excesivo de bebidas con cafeína
    • Exposición a condiciones climáticas extremas o fluctuantes, cambio de uso horario de verano o viajes a través de zonas horarias.
    • Exposición a niveles extremos e intensos de sonido o luz que generan grandes estímulos sensoriales.
    • Estrés, fatiga. La tensión, el exceso de trabajo, la inestabilidad económica o nerviosismo, la percepción de crisis resultan inherentes al entorno social actual y no ayudan, en absoluto.
    • Inhalación de olores fuertes (contaminación, fuertes productos de limpieza, perfumes poderosos, gases de los tubos de escape de los automóviles y productos químicos).
    • Ojo, por favor, que no cunda la alarma, pero en caso muy raros pueden ser un síntoma de un tumor cerebral. Sugerimos consultar de inmediato al médico.
  • ¿Cómo hacer una buena prevención? Para lograr evitarla o minimizar sus efectos:
  1. ¡La dieta saludable juega un papel vital! Cada cual conoce su precioso cuerpo, pero hay una abrumadora lista de apetecibles alimentos y bebidas que a priori pueden desencadenar migraña y convendría limitar. Además, hay paradojas tales como que la cafeína ayuda a combatirla, pero a la vez puede dispararla.
  2. ¡Reducir el estrés! En nuestro trepidante y acelerado mundo de hoy, reducir la ansiedad cuesta, pero es factible, introduciendo la meditación, el yoga, practicando ejercicios de respiración profunda, con baños calientes regulares, posturas corporales para promover el bienestar, priorizando las actividades en nuestra vida diaria, viviendo acorde con nuestros valores y relacionándonos con gente afín.
  3. ¡Practicar ejercicio físico! Cuidando nuestro estilo de vida, respetando pautas adecuadas de alimentación, con benéfico sueño. Y realizando ejercicio regular de forma moderada y sostenible en el tiempo, tipo andar, nadar, ir en bicicleta. ¡El ejercicio físico extenuante tiende a desencadenar la migraña!
  4. ¿Personalizar el tratamiento! Combinando medicación de venta libre (OTC) y medicamentos con receta, según la prescripción médica de nuestro Doctor, que nos conoce y nos cuida. También hay remedios caseros o naturales que ayudan.
  1. ¿Quién es nuestro mejor Coach? La respuesta, sobretodo si estas familiarizada con esta dolencia, la sabes verdad…? La persona afectada, sin duda. Pues ha aprendido a entrenarse a sí misma en situaciones que han mantenido su vida en marcha cuando la migraña trató de detenerla. Hay miles de historias de superación, a costa de innumerables momentos de desesperación, hasta llegar a un punto en que se siente segura y cómoda con su carrera profesional, con sus relaciones y con su familia… disfrutando activamente de la vida. Cada cual acuña sus mantras, pero a título de resumen sería “querida migraña, gracias por mostrarme que puedo superarlo todo. Siento que otros problemas parecen fáciles ahora!” Y relacionarnos, naturalmente, con otras personas que sufran migrañas también contribuye a generar una sólida red de comprensión mutua y solidaridad.
  1. Querida, ahora quiero poner especial énfasis en la culpabilidad genética que como mujeres tenemos especialmente arraigada, sobretodo ante migrañas crónicas –agotadoras y enloquecedoras – que ponen a prueba la resiliencia de todo el entorno familiar. Cerca del 80% de las personas aquejadas de migraña tienen una historia familiar de migrañas, y un 10% de los niños en edad escolar la sufren. Las mujeres somos bellas leonas, muy mimosas con los nuestros y muy fieras para protegerlos del entorno adverso. 2 vertientes:
    1. Cuesta ser la super mama multitasking o la abuela que habíamos imaginado ser, cuando el cuerpo no nos responde. “¡Me siento culpable por cancelar planes! Me siento culpable por mis cambios de humor!” Puede invadirnos un miedo real … al sentirnos incapaces de cuidar de los nuestros cuando la migraña crónica hace los días largos y los años cortos, viviendo instaladas en la migraña, que se intensifica y se desescala durante el día dependiendo de innumerables factores. Asumamos entonces que no somos perfectas, no siempre estamos sanas para poder hacer las cosas que querríamos, pero con el firme apoyo del entorno, nuestro coraje y determinación, aprendamos a hallar tiempo de calidad. Enseñemos a nuestros hijos y nietos el valor de la salud en general: hablémosles de nutrición, no de peso o belleza; valoremos la actividad física – como una caminata por el bosque o la playa- que impacte en la mente, el cuerpo y el alma… recogeremos inspiración, pues nuestros pequeños se hacen cómplices, más autosuficientes y maduros. Sintamos empatía (por los que sufren más, no tienen alivio y están solos) y gratitud (afortunadas por todos nuestros logros y por estar bien acompañadas).
    2. Duele constatar que los genes han transmitido la dolencia a hijos o nietos, y que estos están aterrados al reconocer en sus síntomas lo que ya han vivido en casa. Pero somos su ejemplo: si a pesar de lo debilitante de la salud, como madre tratas de vivir una vida “normal”, aunque no seas capaz de completar toda la lista de tareas, ésta misma determinación impregnará a tus peques… no siempre serán capaces de hacer todo lo que sus compañeros del cole logran hacer, pero no permitirán que esta condición les defina, e irán sumando pequeñas victorias que ayudan a edificar una actitud vital positiva.

Queridas, ¿Os ha parecido útil toda esta información? Pretendía completar el puzzle para obtener una visión panorámica de las migrañas, concepto muy cotidiano pero a la vez muy banalizado, incomprendido e invisible.

Pues bien, ahora os invito a todas a ampliar el horizonte. “Los bellos caminos se multiplican allá donde creíamos que se acaba la carretera” – J.V.Foix.

Sin ánimo de brindaros panaceas, entiendo que a las personas afectadas por migrañas les conviene seguir su tratamiento médico y práctica actuales. ¡Por supuesto!

Pero en paralelo, para situarnos en el marco mental del inefable ahora que debemos cultivar y mimar, especialmente en esta etapa de transición en nuestra intensa vida, queridas, creo de corazón que debemos tender a gozar de Óptima Salud:

  • Insisto, como en anteriores artículos, que la salud verdadera empieza con una saludable composición corporal. Evitando competir contra los cánones sociales y centrándose en lograr una mejor versión de una misma, que redunde en perder grasa, colesterol alto y problemas de salud .. y ganar musculatura, longevidad, más energía, sintiéndote y luciendo espléndida.
  • De la misma manera, debemos sentir avidez por instaurar un estilo de vida saludable, aparcar las etiquetas sobre dolencias y sus protocolos y nutrirnos de modo que nuestro cuerpo tenga recursos para tender a una óptima salud. Darle una batuta para que nuestro cuerpo (en lo físico, cognitivo y emocional) esté bien sintonizado y nos lleve a un estadio superior de bienestar.

 Navega rumbo a la Óptima Salud. Si quieres zarpar, llámame y te atenderé encantada.

¡Bríndate, de corazón, el máximo acceso a tu sabiduría interior y a tu poder para crear salud!

¡Gracias por leerme y hasta pronto!

cristinaplanasCristina Plana Bach Telf: 0034 609 219 887

Tu inefable ahora

 

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