Menoguía Salud Vaginal

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Menoguía Salud Vaginal

2014-05-27T11:59:49+00:0020 mayo 2014|

Se estima que alrededor de 4 millones de mujeres en España sufren de atrofia vaginal, aunque solo el 25% de ellas consulta con su médico sobre este trastorno, lo que quiere decir que tres de cada cuatro mujeres viven con este problema sin tratamiento.

ATROFIA VAGINAL.¿Qué es y cómo se trata?

La atrofia vaginal es la consecuencia de la disminución de estrógenos circulantes que se produce durante la menopausia y se asocia con la aparición de síntomas vaginales (sequedad, prurito dispaurenia o dolor en el coito y sangrado postcoital), incontinencia urinaria e infecciones en el tracto urinario recurrentes. «Se trata de un trastorno muy frecuente y que provoca un empeoramiento importante de la calidad de la vida sexual de muchas mujeres, pero que sin embargo no es consultado”, explica el doctor Rafael Sánchez Borrego, presidente de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM).

Respecto a las terapias, el tratamiento farmacológico más eficaz para los síntomas de atrofia vaginal moderados o intensos son, según se recoge en la MenoGuía, los estrógenos locales. En Europa, y de forma más destacada en España, las formulaciones en crema de promestrieno son las más empleadas. Por otra parte, la terapia sistémica con estrógenos (Terapia Hormonal Sustitutiva) se utiliza en aquellas mujeres con síntomas vasomotores asociados a la menopausia en las que este tratamiento está indicado y, en ellas, se ha demostrado que también mejoran los síntomas relacionados con la atrofia vaginal.

Ninguno de estos dos tratamientos (estrógenos locales o estrógenos sistémicos) están indicados en mujeres con cáncer de mama hormonodependiente, en las que la posibilidad de padecer síntomas asociados a atrofia vaginal es 5,3 veces mayor.Existen también algunas medidas mecánicas que pueden mejorar la salud vaginal, como la actividad sexual y los dilatadores vaginales. «El estímulo mecánico mejora la elasticidad del tejido y la lubricación por el aumento del flujo sanguíneo vaginal. De hecho la relación entre relaciones sexuales y atrofia vaginal es inversa.

Asimismo, para las mujeres en las que está contraindicada la terapia estrogénica, el uso de dilatadores puede mejorar la función vaginal», explica el experto. No obstante, el doctor hace hincapié en la importancia de que la mujer conozca todos los tratamientos y el hecho de que productos como los lubricantes no revierten el proceso de la atrofia vaginal, ya que sólo alivian los síntomas de forma momentánea.

Según el doctor Plácido Llaneza, presidente electo de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM), «más del 50% de las mujeres menopáusicas padecen alguna molestia relacionada con la atrofia vaginal, pudiendo llegar a afectar a su sexualidad en más del 42%. La sensación de incomodidad e irritación que ocasionan síntomas como el prurito o el escozor, las dificultades para conciliar el sueño, el dolor o la incomodidad durante el coito y también los síntomas urinarios asociados, pueden empeorar la calidad de vida de estas mujeres».

A pesar de que en los últimos años la valoración de la salud vaginal y sexual por parte de la mujer en el marco de su bienestar general ha aumentado, existe una tendencia por parte de ellas a «infravalorar estos síntomas, probablemente por vergüenza al consultarlos, por razones culturales o por razones sociales, pero también porque muchos médicos lo consideran como un proceso ‘normal’ asociado a la edad», destaca este experto.

Ante esta situación, la AEEM dedica este año, 2014, a concienciar sobre la importancia de diagnosticar y tratar los problemas asociados a la misma, como la atrofia vaginal.

Con este fin ha elaborado la ‘MenoGuía sobre Salud Vaginal’, con el fin de aportar al profesional sanitario una herramienta fundamental en el diagnóstico y manejo de los trastornos asociados a la salud vaginal y de los tratamientos existentes y, asimismo, material divulgativo completo, veraz y sencillo dirigido a la mujer.

«Un cambio de mentalidad por parte de la mujer a la hora de afrontar el problema y una comunicación más estrecha entre la paciente y el profesional son factores clave para abordar con éxito la atrofia vagina», opina el doctor Sánchez Llaneza.

La MenoGuía recoge las definiciones del ecosistema vaginal y la dependencia hormonal de la vagina, las claves en el diagnóstico y los distintos tratamientos existentes para la atrofia vaginal, incluyendo aquellos casos en los que la mujer presenta un cáncer hormonodependiente. Esta obra se puede descargar en la web de la AEEM, con acceso restringido a la parte dirigida a los profesionales sanitarios y en abierto la parte dirigida a las mujeres.

Flujo vaginal, microbiota y hormonas
El flujo y la microbiota vaginales son dos factores fundamentales para la salud vaginal. El hecho de tener cierta cantidad de flujo es normal, especialmente si se está en edad fértil, siendo la ovulación, el embarazo y la excitación sexual las situaciones más importantes en las que puede aumentar la cantidad de flujo. No obstante, cuando éste cambia súbitamente de color, olor o consistencia o aumenta o disminuye en cantidad de forma significativa, puede ser indicio de una infección, entre las que destacan la vaginosis bacteriana, la clamidia o la candidiasis vaginal.

Mantener la zona genital limpia y seca y evitar el uso de productos de higiene íntima perfumados son algunos de los consejos
Algunas recomendaciones que aporta la MenoGuía a las mujeres para conservar el flujo vaginal y, en general, la salud sexual son: utilizar preservativo para evitar contraer o diseminar infecciones de transmisión sexual, mantener la zona genital limpia y seca, no realizar duchas vaginales, tomar probióticos cuando se estén tomando antibióticos para evitar candidiasis vaginal, evitar el uso de productos de higiene íntima perfumados en el área genital, usar ropa interior de algodón y evitar el uso de pantalones extremadamente apretados. Por otra parte, el estado endocrino de la mujer condiciona las microbiotas vaginales predominantes dependiendo de la edad y estado hormonal.

En las mujeres premenopáusicas, con el ciclo menstrual, los estrógenos incrementan el espesor del epitelio vaginal y se segrega un exudado que humedece la cavidad y transporta glucógeno y otros muchos nutrientes a la superficie.

Este cambio del hábitat hace que la vagina sea colonizable por microorganismos que hasta entonces la tenían vedada. En palabras del doctor Sánchez Borrego, «se trata de lactobacilus, pero también de Gardnerella vaginalis, Candida albicans y otros, que si proliferan en exceso pueden convertirse en patógenos».

Asimismo, la vagina tiene un epitelio que responde al estímulo de los estrógenos de forma que cuando éstos disminuyen, no solo cambia la microbiota vaginal sino que el epitelio se adelgaza, se vuelve más frágil y las terminaciones nerviosas se aproximan a la superficie aumentando la sensibilidad. También disminuye la elasticidad de las paredes vaginales, desaparecen los pliegues vaginales y se modifica la coloración de la vagina que se vuelve más pálida.

Fuente : ABC

 

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